La astrología es la creencia en
que, por un algún medio vago e indefinido, los astros determinan los destinos
de las personas e influencian sus vidas personales. Como jamás ha habido un
atisbo de evidencia a su favor, la astrología es una pseudociencia. Una palabra
bonita para una tomadura de pelo.
Sin embargo, los astrólogos, por
pura casualidad, (y estoy seguro que ni ellos lo saben) acertaron en una de sus
proposiciones: el cosmos sí ejerce influencia en la vida en la Tierra y puede
hacerlo de una manera tan obvia como cuando las plantas y otros organismos
fotosintetizadores utilizan la luz solar para fabricar su alimento. Pero hay maneras mucho más sutiles en las que
el universo puede afectar a los seres vivos.
Un equipo de científicos liderados
por Anton Wallner de la Universidad Nacional Australiana descubrió dos capas de
hierro-60 (60Fe) en muestras provenientes del fondo del océano que contienen
fósiles creados por bacterias que fijaron el elemento en sus cuerpos mientras
vivían. La primera data entre 1.5 a 3.2 millones de años y la segunda entre 6.5
a 8.7 millones de años.
El 60Fe es un isótopo inestable de
hierro que se encuentra en minúsculas cantidades en la Tierra pero es muy común
en las explosiones de supernova. Las estrellas son como hornos que
cocinan elementos químicos. Cuando una estrella gigante termina su combustible,
acaba en una explosión colosal que lanza al espacio sus capas externas
compuestas de todos los elementos que fabricó durante su vida, el 60Fe
incluido, hasta que, finalmente, llegan a la Tierra.
Lo interesante del estudio es la
extensión de tiempo de las capas. "Nos sorprendimos mucho que hubiera
escombros claramente esparcidos por 1.5 millones de años”, dijo Wallner. “Esto
sugiere que una serie de supernovas, una después de la otra.” Se calcula que
hay entre 1 a 2 explosiones de supernova en nuestra galaxia cada siglo, por lo
que una serie de explosiones cercanas debió ser un evento raro.
Una supernova que explotara a
menos de 26 años luz de la Tierra acabaría con la capa de ozono con un efecto
catastrófico para toda la vida que depende de esa capa para protegerse de la
radiación del espacio. Aunque las supernovas que encontró el equipo de Wallner
no estallaron tan cerca, es curioso que ambas coincidan con una época de grandes
cambios climáticos.
No, la posición de Saturno en el
cielo no determina si hoy te ganas la lotería, encuentras al amor de tu vida o
te atropella un tren, pero los átomos involucrados en la muerte de una estrella
colosal pueden formar el cuerpo de una bacteria o afectar el clima de la
Tierra.
Fuentes:
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