sábado, 20 de agosto de 2016

Ecos de hierro

La astrología es la creencia en que, por un algún medio vago e indefinido, los astros determinan los destinos de las personas e influencian sus vidas personales. Como jamás ha habido un atisbo de evidencia a su favor, la astrología es una pseudociencia. Una palabra bonita para una tomadura de pelo.

Sin embargo, los astrólogos, por pura casualidad, (y estoy seguro que ni ellos lo saben) acertaron en una de sus proposiciones: el cosmos sí ejerce influencia en la vida en la Tierra y puede hacerlo de una manera tan obvia como cuando las plantas y otros organismos fotosintetizadores utilizan la luz solar para fabricar su alimento.  Pero hay maneras mucho más sutiles en las que el universo puede afectar a los seres vivos.

Un equipo de científicos liderados por Anton Wallner de la Universidad Nacional Australiana descubrió dos capas de hierro-60 (60Fe) en muestras provenientes del fondo del océano que contienen fósiles creados por bacterias que fijaron el elemento en sus cuerpos mientras vivían. La primera data entre 1.5 a 3.2 millones de años y la segunda entre 6.5 a 8.7 millones de años.

El 60Fe es un isótopo inestable de hierro que se encuentra en minúsculas cantidades en la Tierra pero es muy común en las explosiones de supernova. Las estrellas son como hornos que cocinan elementos químicos. Cuando una estrella gigante termina su combustible, acaba en una explosión colosal que lanza al espacio sus capas externas compuestas de todos los elementos que fabricó durante su vida, el 60Fe incluido, hasta que, finalmente, llegan a la Tierra.

Lo interesante del estudio es la extensión de tiempo de las capas. "Nos sorprendimos mucho que hubiera escombros claramente esparcidos por 1.5 millones de años”, dijo Wallner. “Esto sugiere que una serie de supernovas, una después de la otra.” Se calcula que hay entre 1 a 2 explosiones de supernova en nuestra galaxia cada siglo, por lo que una serie de explosiones cercanas debió ser un evento raro.

Una supernova que explotara a menos de 26 años luz de la Tierra acabaría con la capa de ozono con un efecto catastrófico para toda la vida que depende de esa capa para protegerse de la radiación del espacio. Aunque las supernovas que encontró el equipo de Wallner no estallaron tan cerca, es curioso que ambas coincidan con una época de grandes cambios climáticos.

No, la posición de Saturno en el cielo no determina si hoy te ganas la lotería, encuentras al amor de tu vida o te atropella un tren, pero los átomos involucrados en la muerte de una estrella colosal pueden formar el cuerpo de una bacteria o afectar el clima de la Tierra.

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